miércoles, 20 de agosto de 2014

LA CERÁMICA DE NÍJAR



Antes de hablar de la cerámica de esta localidad almeriense, una de las más conocidas e interesantes de la provincia, nos gustaría comentar, un poco por encima, algo relativo a esa comarca andaluza. Níjar, hasta hace muy poco tiempo era un pequeño pueblo en el interior de la provincia de Almería. Un pueblo de casas encaladas que sobrevivía de la ganadería, de la pobre agricultura y de la artesanía, sobre todo la alfarería. 

 Dentro de su enorme término municipal (uno de los más grandes de España), se encuentra lo que hoy se denomina Parque Natural de Cabo de Gata. No siempre se llamó así. Al igual que sucede con lo que hoy se denomina Comarca del Poniente o del Ejido y que hasta la llegada masiva y hoy omnipresente de los cultivos bajo plástico, se denominaba Campo de Dalías, por ser esta la localidad a la que pertenecía aquel secarral. El actual Cabo de Gata, forma parte de lo que se llamó Campos de Níjar. Hoy Níjar sigue siendo un pueblo de casas encaladas, pero mucho más grande (incluso posee un fantasmagórico palacio de Artes Escénicas como testigo de los años de derroche y saqueo) Hoy vive mayoritariamente del cultivo bajo plástico o de invernadero y del turismo que visita el Parque. 
Existen datos de la existencia de hornos alfareros en la zona de Níjar desde la época de los árabes, al igual que en otras localidades almerienses como Tabernas o Sorbas. La necesidad de fabricar recipientes para almacenar el agua y su posterior transporte, están detrás de esta importante actividad alfarera, que en menor medida ha llegado hasta nuestros días.

 En Níjar se han fabricado desde hace siglos, azulejos, tinajas y todo tipo de cacharros del ajuar doméstico. La tradición de la cerámica artesana de Níjar viene avalada por tanto por generaciones de alfareros. Hace treinta años, antes de "los plásticos", en referencia a los invernaderos y a los recipientes de uso cotidiano, había en Níjar más de cuarenta talleres dedicados a la fabricación de su conocida alfarería. 

Hoy sólo quedan cuatro y toda la actividad se centra en la cerámica decorativa. Interesante señalar que de los cuatro talleres, dos pertenecen a extranjeros afincados en la localidad. La técnica original y tradicional del vidriado nijareño se llama Chinado y consiste en gotear óxidos azulados que se difunden o desparraman por la superficie y los bordes de los cacharros. 

Hoy, prácticamente esta técnica no se usa, entre otras cosas porque los óxidos en cerámica están sujetos a una  exhaustiva legislación debido a su toxicidad. De los cuatro talleres que existen hoy en Níjar, solo Baldo del taller "El Oficio", mantiene en sus trabajos ciertas reminiscencias con la cerámica original, aunque también es cierto que es el único que ha sabido crear con diseños modernos y vanguardistas objetos para uso doméstico, como vajillas, fuentes, lebrillos, vasos, tazas y jarras de todo tipo. También es el único taller que exporta a toda Europa y los países árabes.  


Juan Goytisolo se dio a conocer en el año 1954 con  la publicación de su primer libro de viajes, "Campos de Níjar", imprescindible su lectura  para conocer la realidad histórica de ese lugar que políticamente pertenece a nuestra Comunidad Autónoma. De la lectura de esta obra hemos entresacado esta descripción de un taller de alfarería en Níjar: "En un cobertizo bajo, sin ventanas, donde trabajan cuatro hombres. Los maestros moldean sentados en los tornos y el aprendiz apelmaza la arcilla golpeándola contra una laja. Al fondo, en una solana hay varias hileras de lebrillos puestos a secar. Los tornos están empozados de manera que la rueda superior quede a la altura del suelo. Pedalean enterrados hasta la cintura, con rapidez milagrosa. En sus manos, la arcilla cobra en pocos segundos la forma de un cuenco. Cuando terminan lo dejan sobre una tabla y empiezan otro".

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